martes, 6 de octubre de 2015

Si me preguntara no le digo mis versos, le digo "rica".



Retrato hablado.

"I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
"
(William Ernest Henley)




Escúcheme muy bien
que, ni desaparecida,
ni delincuente,
tiene usted que saber muy bien
los rasgos de la pluma,
los trazos del pincel
y difuminar el grafito
con delicadeza de caricia,
que el borrador de miga
no debe ser usado…
He aquí mi descripción precisa,
para un retrato hablado.

Emprenda usted su arte,
dibuje pero como se dibuja un paisaje,
con firme trazo de cartógrafo
y delicado susurro de melodía,
trace en la geografía
silueta pura,
orla femenina y madura.

Pálida e inmaculada tez
como plateado plenilunio,
con matices sutiles
de carmín cual eclipse lunar,
cuya sonrosada timidez
evoca la curiosidad infantil
por mezcla artística
de minimalistas colores.

Quiero me dibuje
el más frondoso de los pechos,
a los lados hombros adornados
por juguetonas pecas,
deje se deslice su
contorno por la cintura,
de esas que se esconden con manía
y se desean de igual forma.

Que se dirija el pincel
como cincel de Prometeo
hacia la cadera,
cuya fertilidad
despierta los instintos
que disimulados
por metáforas
se convierten en verso.

Nocturnos cabellos largos,
con caída
de femenino garbo
pero robusta libertad,
y las graciosas cejas
en proporción divina,
todo sinónimo de beldad.

¡Los ojos, retratista!
Con el talle perfecto
para extraviarse por horas
en el pensamiento de hombre
y con una tonalidad inexplicable
entre maderosa sobriedad
y dulce miel.

Quiero que el rostro:
nariz, pómulos y faz,
inefable todo en términos de belleza
se exprese como se expresa,
que sea como ella:
mujer y niña, impúber y madura
en dos palabras: ¡poesía pura!

Para finalizar,
esa sonrisa
que se declara invicta
contra todas sus derrotas.

Señor retratista,
¿puedo levantarme del diván?

Por: JEF (fecha de la publicación)

2 comentarios:

  1. Nunca he leído algo más perfecto. Lo único que puedo hacer es darle tregua al ser con quien ya no hablo más que para pelear, y dejar salir un 'Dios es bueno'. Un abrazo de proporciones satelitalmente astronómicas. Qué bárbaro.

    ResponderEliminar