viernes, 21 de febrero de 2014

Versolibrismo, no sólo sin métrica ni rima, sin verso.



La cruda verdad se cocina en el horno de la pasión 

Y para qué describirte en lindas metáforas, si no encuentro en las palabras cómo encerrarte; nada nunca es igual. La belleza y los vicios dan lo mismo, cuando estás cegado y abres una caja de pandora que no puedes cerrar. La tempestad que se crea no sirve más allá de lo que internas en tu sentir, el ojo del huracán suele volverse más torrencial que su alrededor; ya lo sabes, la tormenta está dentro de ti. Los escalofríos de tu espina dorsal son compartidos por la soledad; y la sed no se va, no hay vino, tampoco embriaguez, no hay delirio, y, tal vez, tampoco hubo sed. La esperanza nos encierra en mí, y no me deja ver la realidad que me ocultas; tampoco hay ignorancia cuando se desconoce todo, a veces nos ensuciamos de lodo y limpios parecemos ante los ojos. No hace falta sopesar cuando pones toneladas de nada sobre la balanza, tampoco hace falta poner algo sobre ella si te esfuerzas por nivelarla con tus brazos; el equilibrio se crea a pedir de boca, algunos fuman marihuana, otros inhalan coca. Y, ¿qué es la Verdad, lo que callan mis verdades ó lo que sugieren tus mentiras? No hay un "más allá" cuando todo se encierra "acá"; el universo nunca ha dejado de pertenecerme, ni siquiera cuando me lo arrebatas todo, el universo te pertenece por más que te lo arrebate; todo es de todos y todos poseen nada, nadie es rico y la riqueza es de nadie. Nunca estaremos desnudos entre tanta tela, nos viste el pudor cuando desnudamos nuestros cuerpos, nos viste la carne cuando intentamos desnudar nuestras almas. Y nos seduce la curiosidad hasta que notamos la desesperación en el descubrimiento; morir es tentador cuando se está lleno de vida y la vida es el tesoro que algunos enfermos no encontrarán; dichosos los muertos que no harán más daño, mientras muchos vivos ven sus sueños irse por un caño; dichoso el lego que desconoce su padecer, dichosa la muerte que tuvo vida una vez. Algunos afirman vida después de la muerte, entonces, ¿de qué estamos llenos? ¿Qué es la Verdad? ¿Estaré lleno de tu sonrisa, del amargo azúcar y la dulce sal; de los momentos eternos, ó de una vida entera en milenios pequeños? La verdad está más allá de nosotros, entonces la creamos a nuestro antojo, ¿qué es la Verdad? La carencia abundante y la demasía diminuta, la autoridad del esclavo y la orquesta sin batuta.
Si mi verdad se compartiera en tu cabeza, yo no escribiría esto, ni amaría, tampoco odiaría... Moriría en tu sonrisa y viviría en el olvido, el silencio gritaría, lo que te estoy diciendo. 
Por: EBL (2010)

No hay comentarios:

Publicar un comentario