miércoles, 23 de agosto de 2017

Entre la vida y la muerte



Asfixia 

(Fotografía por David Rodríguez: https://www.behance.net/drodgo)

“Estaba allí de perverso
entre seres no ofensivos,
perturbando los cautivos
en sus sepulcros desiertos…
¡Me fui a buscar a los muertos
por tener miedo a los vivos!”
(Escorcia Gravini)

Estoy guardando luto
por los muertos que vendrán
Procesiones lentas caminan
en mis adentros,
se añoran las euforias
y los sollozos
como a muertos.

La muerte,
amante codependiente,
a quien beso dulcemente
después de bofetear.
Ofrece la muerte
el mito, el tabú
un Dr. Jekyll y a Mr. Hyde,
ofrece todo y nada
para quien huye de la vida.

La vida, gigante
que me asfixia,
inmóvil y atascado,
racionalizando todo a mi alrededor,
no encuentro ni palabras ni emoción,
ni siquiera un vestigio
de quien solía ser,
encontré en todo su pavor
al inefable miedo.

El miedo, entre la culpa
y la conmiseración,
inútiles aliadas
de mi aflicción,
ya no ofrecen redención,
sólo este verso a la Parca
que aún no me logra vencer.

¡Victoria!
(Por JEF - 2017)

martes, 4 de octubre de 2016

Ligereza

La serena ligereza del ser

"Cuando digo que la noche está en su pelo, 
no es por el color "castaño",
ni por la luz de sus risos etéreos,
tan semejante a la de esas nubes
que espejean plenilunios en el cielo..."
(Paradoxus Luporum)





Viviendo en el presente,
con nostalgia renegada hacia el futuro,
cesando el fuego con el pasado,
sentado en el jardín de crisantemos
de esa jaula abierta
a la que llamo momento...
al pretendido infinito dolor del impasse.

Insomne en los sueños
de la vigilia inquieta,
con un nudo en la garganta,
me he recordado que
la vida no se detiene a esperarme,
que a los muertos que gozan de buena salud
no se les guarda luto.

Impaciente, sin recuperación,
cargando con las metas de cada paso,
poco a poco...
Y de repente
se manifiesta inefable
la serena ligereza
que impide al peso de las lágrimas
desbordar mi ser.

Nunca me pediste milagros
y lo imposible aprendí a hacerlo todos los días:
a vivirte tanto sin vos
¡cómo te viví!
vivir amándote sin tu amor.

Al terminar de desahogar estas líneas,
tocando prohibiciones de melancolía,
sólo por la Gracia de la serenidad y alivio,
me desborda el llanto,
un llanto diferente
que aún así te lloré.

Por: JEF (fecha de la publicación)

domingo, 18 de septiembre de 2016

Días grises



Selenofilia.



(Fotografía por David Rodríguez https://www.behance.net/drodgo)

“y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo”
(Debravo)
No puedo pasar una maldita noche
sin el resplandor de la luna.
No se me da respirar
sin alguna ilusión por vivir,
sin algún sueño que perseguir,
ni siquiera se me da insistir,
ni siquiera se me da eso de dar.

Ciclos lunares y femineidad,
desesperación, frustración,
impotencia y ansiedad.
Simplemente no concibo
que la noche tenga otro tono,
que mi vida tenga otras refulgencias,
que sean otras llamas las que me consuman,
que me duela tanto la inocencia.

Frente al espejo me mira otro enemigo,
que ha perdido la brújula,
se ha perdido en los confines de sí mismo,
se ha dejado vencer sin luchar.

En una noche de plenilunio como hoy,
sólo te puedo ver como Selene.
Verte con mirada de Pierrot,
de Pierrot de Debureau.
Por: JEF (2016)

jueves, 17 de marzo de 2016

Entre la presencia y la ausencia.

Presencia



(Foto por el autor)

   El problema de planear causalmente los años radica en que se suelen escapar azarosamente entre los dedos.

   Volvía caminando con pesadez después de perder absurdamente la pelea contra un burócrata. Volvía al café donde me siento cómodo, con marcha de soldado vencido.

  Primero con naturalidad culpaba a la burocracia de mis planes frustrados, luego con futilidad intentaba buscar cuál era mi cuota de responsabilidad en la presunta desgracia y para finalizar intentaba convencer de que no debía dejar que mi ánimo me mermara, que no era tal cosa como una desgracia, sino que mi plan se postergaba.

   Mientras sostenía ese soliloquio, pedía un café con leche, salía a fumar un cigarro con gusto a "yodito", veía a los "hipsters" entrar y salir. Pero, mientras discurría en la impotencia de realizar mis planes y la negación de dicha impotencia, la señora cordial del café me decía que no debía bajar mi ánimo y yo le ignoraba. ¡Sin darme cuenta andaba con un semblante caído! Y ella me recriminaba que ocupaba "energías positivas".

  Cuando el café empezó a vaciar, la señora me dio otra taza de café (cortesía de la casa), se sentó a mi lado y me dijo:

¿Sabe lo que yo hago en esas situaciones? me preguntó mientras yo negaba con la cabeza Lo aplazo, me digo a mí misma "en tres días me ahuevo". Me deprimo cuando tenga tiempo para deprimirme, ahora no sonreía al decirlo.
Lo que pasa, vilmita, es que es otro puto año más. Yo sé que no debo ahuevarme, pero es el tiempo. Una cosa es cuando yo soy el responsable del tiempo perdido y otra es cuando otro me obliga a perder tiempo, primero me dicen una cosa y luego otra y con eso se me cagan. Bueno, aunque siendo franco, pude haberlo evitado, me pregunto qué cosas pude haber hecho para evitarlo, ¿ya para qué? Se me van parcialmente los planes de este año y eso ahueva le dije para justificar mi semblante involuntario y con ello cagarme en sus "energías positivas".
A lo mejor le va a aprovechar ese tiempo me dijo reivindicando sus "vibras alegres".
Supongo, le dije, hice una pausa y luego continué un amigo hace poco me dijo sobre su vida que "los altos y bajos son parte del vacilón".
 Es una cuestión de presencia, no es negar, ni aceptar el sufrimiento; es estar presente. Los psicólogos dicen que hay que "sufrir alegre". ¿Sabe qué es eso? me dijo reforzando su sonrisa de señora.
 Supongo, es como el refrán "al mal tiempo buena cara", ¿verdad? le respondí.
me contestó, sin darme mayor cuenta, con eso me sa una sonrisa.

Por: JEF (2016)

viernes, 12 de febrero de 2016

Un poco más que haiku: otra vuelta a la órbita.

Buen puerto.





(foto tomada de facebook.com)
Sé dónde anclar el andar 
desenfrenado, en una jungla de cemento y agonía, 
llegar cuando la deriva viste mi mar, 
encontrar un poco de vida.  

Por: JEF (2016)