jueves, 31 de diciembre de 2020

Soy 3

 

¿Cuándo sabré quién soy?

 

Y de este modo, fue toda su vida una muestra de que sin amor de la propia persona no es posible amar al prójimo” (Hermann Hesse)

 


 

 

¿Acaso seré…

Un anacoreta,

suicida sin suerte,

cuyo impulso vital incipiente,

le impide volver a lobo de la estepa?

 

¿Acaso seré…

Un arquetipo heroico,

sin Ítaca, sin Penélope,

sin Odisea, sin Homero,

más hedonistas que estoico,

de tu lista si acaso tercero?

 

¿Acaso seré…

Un arquetipo justiciero,

sin Sherwood, sin marxismo,

sin arco y flecha, armado hasta los dientes de cinismo,

sin ser al menos un consciente obrero?

 

¿Acaso seré…

acaso me conoceré…

de preguntarme, autodiagnosticarme

algún día dejaré…?

La evaluación de este lustro

ha sido -como entre otras cosas- un completo fracaso,

me es complaciente, me es un gusto

que este informe sobre un pelmazo,

ha sido pequeño, no un profundo abismo,

pero, confieso que en esta franca regresión, no soporto mirarme a mí mismo.

 

 

Por: EBL (2020)

viernes, 14 de febrero de 2020

My beloved moon

When them were child
They were afraid of night
Even they feel like 
the moon pursuit them.

In other hand I spend 
my whole life
pursuing the moon,
But it was far away in the sky. 

I felt at nights the moon 
Caressing my skin
Dug into my flesh
And touch my winter cold heart. 

But even when them made
The impossible every day, 
They won't feel the real miracle
Of make love to the moon once in a while. 

lunes, 11 de junio de 2018

Dulce


La dulce espera

(Fotografía por David Rodríguez: https://www.behance.net/drodgo)

Hice un pacto
con la timidez:
la convencí
y nos deslizamos
por un tobogán
de gomitas
y confites.

Nos engolosinamos
en el columpio
de fantasías
acarameladas.
Brincamos
sobre los pueriles
malvaviscos pálidos.
Escalamos (poco)
hacia el trenzado
regaliz negro.

Por todo lo anterior,
la timidez y yo
esperamos ahora
a que se pase
el dolor de panza.

Por: JEF (2018)

miércoles, 28 de febrero de 2018

A propósito de la tolerancia

La coyuntura actual merece una reflexión, por más breve que sea, sobre la forma en que interactúan las personas con opiniones antagónicas.

Esto se debe al carácter paradójico de la tolerancia -como bien vaticinaba Karl Popper- pues surge la disyuntiva de si ¿se debe tolerar a la intolerancia? La respuesta del académico es: no. Porque cederle espacios a los intolerantes sacrifica el bien común.

No obstante lo anterior, hace poco resumí mi sentir con la siguiente frase de Silvio Rodríguez: "la tolerancia es la pasión de los inquisidores". Ya que la suma de dos factores negativos no resulta en positivo, es de elemental sentido común suponer que si a un grado de intolerancia bastante considerable, le aplicamos intolerancia, no vamos a aumentar la tolerancia, todo lo contrario. Es como cuando Zaffaroni nos daba el ejemplo que ante la violencia del delito, le tratábamos con violencia institucional, no desaparecería la violencia, si no que aumentaba.

Bien hacía mi amigo "murillito" en escribir -de forma lacónica- que tratar de retrógrados, torpes, tontos (y por lo demás burlarse o indignarse) a un grupo de personas con una opinión diversa, no era un método que sirviera para alcanzar el resultado electoral deseado. Todo lo contrario: los unió y, por si fuera poco, les ha dado una suerte de "legitimidad" para sentirse ofendidos y "victimizados" (a como las "tolerantes" se sienten víctimas de los "intolerantes").

Es también oportuno mencionar que mi flujo de información es delimitado por, a su vez, mi círculo inmediato de personas con las que interactúo, con las que comparto cierto ambiente socio-cultural. Pero, lejos de ese mundillo de egos inflados e intelectualidades pomposas, existe una sociedad más basta y, porqué no, un poco "desafortunada".

Pero, también hay una serie de personas allá afuera que han trabajado -por caridad o interés- directamente con las comunidades, vulnerables o no, como las iglesias, lejos del ya trillado ejercicio de dar likes y compartir memes que caracteriza a algunos privilegiados.

Hay una base de valores como la tolerancia y respeto que fundan la identidad de un pueblo democrático (como bien reflexionaba con mi buen amigo "el pelle").

En síntesis: si usted quiere ganar adeptos y eso implica cambiar pareceres, desinflar su ego es un buen primer paso, luego cerciórese de que no está entablando una discusión inmunizada y finalmente sea persuasivo con tolerancia y respeto, que la intolerancia ajena no nuble su juicio.

Está claro que todos queremos lo mejor para el país, pero no todos estamos de acuerdo en qué se entiende por "lo mejor".

Pd. Karl Popper, padece -en mi opinión- de lo que padecen los seguidores de la filosofía analítica: mucha lucidez, pero una terrible pretensión de universalidad (no sólo lingüística) que le quita lo práctico.

Por: JEF (2018), a propósito de las opiniones e impresiones expresadas en redes sociales sobre la segunda ronda electoral de Costa Rica.